jueves, 26 de enero de 2017

Torneo (PR) en Dark Nebula (Igualada, 21/1/2017)

A sesenta kilómetros de Barcelona (cincuenta minutos en coche o una hora y media en ferrocarril), Dark Nebula se está convirtiendo en uno de los puntos de referencia para los cada vez más numerosos jugadores de Force of Will. Allí nos dimos cita, el pasado sábado 21 de enero, ocho recién iniciados para competir en nuestro primer torneo, empleando únicamente mazos preconstruidos en cuatro rondas en formato suizo.

Por mi parte, tenía que decidir si presentarme con Machina, Señor Mecánico o Millium, Príncipe del palacio de Luz. Ambos mazos funcionan razonablemente bien, con cartas que generan sinergias que pueden hacerlos competitivos frente al resto de preconstruidos, aunque después de haber estado probando el juego con los personajes de cuento de Millium, decidí que un torneo sería la forma ideal de poner a prueba la capacidad ofensiva de las tropas del soberano de Leginus. Así que le saqué brillo a mi máscara metálica, engrasé los engranajes de mis soldados mecánicos y marchamos hacia Igualada, donde íbamos a sufrir la Ira de R’lyeh (y de Hastur, todo sea dicho).



Me presenté en el torneo con una idea clara: para ganar con el mazo preconstruido de Machina, la estrategia ideal era jugar agresivo, controlar la presencia de resonadores en la mesa durante los tres primeros turnos y asestar un golpe devastador empleando el Juicio de Machina, Señor de las Máquinas (que permite poner en juego tres cartas sin atributo desde la mano) para bajar al Dragón de Imitación y el Equipo Fuente de Alimentación y doparlos con la Marcha del Señor de las Máquinas (ganan “Rapidez” y +300/+300), lo que me permitiría atacar dos veces ese turno con una criatura voladora 1300/1300. Esa era la teoría, claro. La práctica dice que coseché una sola victoria, por tres derrotas.

Primera partida. vs. Daniel (Lunya)

En la primera ronda el sorteo me sentó frente a Daniel y su preconstruido La Ira de R’lyeh. Ambos comenzamos la partida con una estrategia bastante aggro en la que los Soldados Mecánicos y el Duende Mecánico fueron más solventes que sus cabras y el Emisario de R’lyeh. Sin embargo, la aparición en la mesa de Hastur, en el tercer turno rompió la partida antes de que yo ni siquiera tuviera en la mano una Marcha del Señor de las Máquinas. Gracias a su “Rapidez” ataca tan pronto como pisa la mesa y, además, le atiza un chispazo de 400 a los Soldados Mecánicos. 900 puntos de vida menos e inferioridad de resonadores en la mesa. Sin poder bajar nada más útil (en este momento) que un Equipo de Fuente de Alimentación, Hastur vuelve contra mí atizándole un chispazo a mi criatura de coste 3, que sucumbe al recibir los 100 adicionales de su soberano. Así, Daniel se impone con contundencia.



Segunda partida. vs. David (Mercurius)

La segunda ronda me retrotrajo a los primeros años de mi adolescencia, cuando con diez u once años un compañero de Judo me descubrió Magic y tras un par de partidas pensé que las criaturas voladoras eran la forma más rápida, fácil y segura de ganar (la madurez es aprender que un Aven ojoagudo es un trozo de cartón inútil). Para mi rival en la segunda partida, lo fue. Le bastó con un arranque lento de mi mazo para sembrar la mesa con cuatro criaturas voladoras (2 Dragones de Hielo de Altea y 2 Astaroth) que fueron atacando a placer, apartando de sí como una mosca molesta a mi pobre Duende mecánico y al poco útil –estando tan solo– Dragón de imitación. Derrota rápida en menos de diez minutos.

Tercera partida. vs. Adrià (Lunya)

Después de comenzar un torneo en formato suizo con dos derrotas contundentes piensas: ahora voy a empezar a jugar con gente de mi nivel, a ver si rasco algún punto. Pero en frente de me sentó Adrià, otro acólito de la Ira de R’lyeh. Tras la experiencia de la primera partida sabía que si Hastur bajaba y permanecía dos turnos en la mesa, no tenía mucho que hacer, así que quise darme prisa. Pero en el turno tres esa pesadilla del formato preconstruido volvía a estar en la mesa. Lancé contra ella unos Soldados Mecánicos y a Blancanieves, valquiria de la pasión en una jugada precipitada. Que fue una mala decisión lo comprobé un par de turnos más tarde cuando otra Hastur apareció en la mesa, acompañada además por un canto que le permitía buscar otra copia y ponerla en su mano. Con dos pastoras de ovejas en la mesa repartiendo chispazos de 400 cada vez que atacan, para golpearme de 900 y estando en desventaja numérica, no hubo mucho más que hacer.

Cuarta partida. vs. Oriol (Valentina)

Era mi primer torneo de Force of Will y pese a sumar tres derrotas consecutivas, estaba disfrutando del juego y del buen ambiente, descubriendo el pool de cartas… En la última ronda los emparejamientos me depararon un duelo contra Valentina, princesa del amor. Había jugado y perdido contra el preconstruido azul del Lapis Cluster y ahora me tenía que medir al del bloque anterior. Frente a su capacidad de control (comparada con la mía) sabía que debía volver a la idea con la que había salido de casa, repetirme como un mantra que jugaba aggro y que mi meta era encadenar la secuencia Juicio de Machina, Señor de las Máquinas, Dragón de Imitación y el Equipo Fuente de Alimentación y Marcha del Señor de las Máquinas. ¡Y por primera vez funcionó! Es cierto que Oriol tuvo un arranque lento y que pude controlar la mesa, para que no hubiese criaturas voladoras cuando el Dragón de Imitación apareció en el campo de batalla para asestar 2600 puntos de daño a mi rival en un turno e inclinar la partida, que se decidió en el turno siguiente.

Conclusión

Después de las cuatro partidas (con un balance personal de tres derrotas y una victoria), nuestro anfitrión e impulsor del juego en la Cataluña interior, se proclamó campeón del torneo, jugando el preconstruido de Pricia, aunque varias conversaciones apuntaban al mazo de Lunya como el más sólido de los preconstruidos, junto con el de Arla, al que no llegué a enfrentarme. Los asistentes nos llevamos a casa una carta promocional de Kaguya en versión “Happy New Year” y… para compensar las tres derrotas, el azar me recompensó con un sobre by the face cortesía de Dark Nebula.

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