lunes, 3 de abril de 2017

Torneo NF en Dark Nebula (Igualada, 1/4/2017)

Tenía Force of Will tan abandonado como este blog. En los últimos meses he estado leyendo material sobre el juego y disfrutando de algunas partidas puntuales, pero no había vuelto a disputar un torneo. Lo hice de nuevo en Dark Nebula (Igualada), donde la comunidad ha ido creciendo poco a poco, pasando ya de jugar en formato preconstruido a formato New Frontiers (NF). El torneo del pasado sábado 1 de abril en la Cataluña central fue la excusa perfecta para probar el mazo de Sol, Hierofante de la Estrella de Helio, (que, cariñosamente, llamaré fail-combo-Hook) que había estado montando en las últimas semanas. Y la cosa no se dio nada mal.



Primera partida vs. Perianes (Millium)

El sorteo quiso que en la primera partida me enfrentase a Perianes, que venía de imponerse por la mañana en el que ha sido conocido en Igualada y el mundo entero como “El Combate del Siglo”. Mi rival jugaba con la nueva versión de Millium, a la que no me había enfrentado todavía. He de decir que se tomó con paciencia mis preguntas sobre los efectos de sus cartas y que él conocía las mías a la perfección, por lo que probablemente el resultado se deba a una mezcla de azar y de la diferencia de efectividad de ambas barajas; sin un poco de suerte y sin que mi baraja de Sol fuese mejor que la de su Millium, sucesor del emblema del dragón, dudo que me hubiese impuesto. Perianes jugó de manera conservadora, tratando de acumular contadores sobre su resonador y bajando algunas criaturas con forzar, con suerte dispar: en el mismo turno bajó dos Gatitos con botas obteniendo resultados de 1 y 6 en los dados. Pese a que me preocupaban los Rugidos de Millium, sólo jugó uno. Mientras tanto yo fui a lo mío, con poca cosa en la mesa y gestionando la potencia ofensiva de mi rival gracias a los distintos cantos rojos en mi mazo. Durante el transcurso de la partida descubrí que me faltaba capacidad de robo y que era muy optimista por mi parte esperar a tener en mano los tres Capitán Garfio en mano para jugar el combo con Alzarse desde las profundidades. Lo cierto es que había decidido incluir el combo a última hora y sin disponer de los imprescindibles Conocimiento antiguo que vienen en el preconstruido de Mercurius. De todas formas, el mazo me ofreció la posibilidad de causarle daño suficiente  a mi rival para resolver la partida usando la habilidad de juicio de Sol, sumando los contadores adicionales de Akiot, demonio comandante rúnico, para asestarle un definitiva Explosión de vapor de casi 3.000 puntos de daño que cerró la partida cuando yo estaba a 1.400 de hincar la rodilla y él acababa de voltear a su soberano. Sorpresa mayúscula para mí lograr ganarle la partida a un excelente jugador que me hizo ganar en confianza respecto a mi juego y al mazo.

Segunda partida vs. Marc (Kaguya)

Contra Kaguya, las lágrimas de la luna había jugado mis únicas partidas testeando a Sol y las había perdido todas, así que tampoco era muy optimista respecto a esta partida. Pero el resultado volvió a ser positivo. Cabe decir, por respeto al rival, que ambos cometimos un error que hizo que él fuese a remolque durante toda la partida. En el tercer turno usé un Conjurar bomba de relojería que él podía haber neutralizado gracias al único Tama, familiar del viento sagrado que tenía en juego, pero ni él (que leyó la carta, diré en mi descargo), ni yo, recordamos que la bomba no es el canto en sí, si no una ficha, hasta que terminó la partida y nos lo dijo uno de los compañeros que estaba viéndonos jugar. Esos puntos de daño se los podía haber ahorrado. Con todo, pude ir llevando la partida controlada, de nuevo con el Alzarse desde las profundidades y un Capitán Garfio en mi mano como elementos decorativos, para que fuese de nuevo la combinación entre Akiot, demonio comandante rúnico y Explosión de vapor la que me diese una partida en la que acabé con los 4.000 puntos de vida intactos en mi marcador.


Tercera partida vs. Jordi (Gill Lapis)

Contra un interesante mazo de Gill Lapis, conquistador de Attoractia aprendí cómo no empezar una partida con Sol. Arranqué con un error de novato –que por unos instantes se apareció en mi cabeza como un inicio explosivo– dopando a Sol para jugar un Conjurar bomba de relojería pagando su coste de despertar para que petase antes de que Jordi pudiese empezar a jugar. Pero él, claro, disponía de un maná para responder, lo empleó en evitar los 1.000 de daño para los que yo había empleado más recursos de los que eran recomendables. Así que mal. Muy mal. Sin embargo, la cosa me vino rodada y aunque Jordi llegó a atacar mi mano y mi biblioteca –quizá estuvo demasiado pendiente de eso– para obligarme a retirar del juego algunas cartas, pude jugar bastante rápido algunas cartas como Antiguo fuego interior o Espíritu catalizador para inflar a Sol, ejecutar su juicio y conectar una Explosión de vapor de las que escuecen –esta vez asegurándome de que mi rival no tenía piedras para contrarrestarme– y llevarme una partida que veía bastante complicada.


Cuarta partida vs. Iván (Lumia)

Había ganado las tres partidas anteriores y sabía que aún perdiendo, si era con un marcador ajustado, podía hacerme con el torneo. No recuerdo cuántos años hace que no me veía con posibilidades de ganar un torneo de un TCG. Mal rival, Iván con su Lumia capaz de ganar y ganar y ganar vida. Yo empecé demasiado conservador e Iván desplegó su juego como debía, para comenzar intimidando, haciendo temprano el juicio de su Lumia, el renacer presagiado (descartando a Nyralathotep, el resplandor carmesí), y llevando su contador de vidas hasta los más de 6.000 puntos mientras el mío iba descendiendo poco a poco. Sin embargo, mi juego excesivamente timorato me había llevado a ir acumulando contadores de magia antigua en Sol que me iban a venir de perlas. Por otra parte, Iván se lamentaba de no estar robando resonadores, lo que era totalmente cierto (por fortuna para mí). Aprovechando las sinergias entre las distintas cartas dediqué un par de turnos a inflar de contadores a mi soberano mientras limpiaba su poco poblada mitad de la mesa, conservando en la mía un precioso Dragón de Dos Cabezas y un valiente Soldado ilusorio de Mojdaart. Había estado jugando mucho más lento que en el resto del torneo, pero la paciencia me acabó propiciando el momento óptimo para repetir la combinación que tan bien me había funcionado: volví a tirar de juicio con descarte de Akiot, demonio comandante rúnico para jugar una Explosión de vapor que hizo el daño suficiente como para dejarme la partida bien encarada. En el turno siguiente, después de resistir el ataque de su Lumia, vuelta a la mesa, me sirvió con un pequeño chispazo sumado al poder de ataque del dragón y… Un heroico Soldado ilusorio de Mojdaart que con sus 100 de ataque cerró la partida y el torneo.



Conclusión

Para mi sorpresa y felicidad, acabé el torneo con un pleno de victorias que me sirvió para proclamarme ganador de un torneo de Force of Will por primera vez. Además, el campeonato estuvo presidido por un ambiente estupendo, que me hace estar esperando la próxima excursión a Igualada. Por si fuese poco, abusando de la suerte, decidí unirme a la tradición local de comprar un sobre antes de salir de la tienda y... Al abrirlo, me encontré nada más y nada menos que con un Gill Lapis, conquistador de Attoractia full art en mis manos. ¿Qué más se le puede pedir a un sábado por la tarde?

No hay comentarios:

Publicar un comentario